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cortinados estilo romano
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Cortinas romanas

Existen diversos tipos de cortinas, contamos con un modelo para cada ambiente, es por ello que el mercado está plagado de nuevos diseños, telas, texturas, colores y complementos para las mismas.

Dentro de los modelos más escogidos por el consumidor, tenemos a las cortinas romanas: elegantes, prácticas, versátiles y, principalmente duraderas. Muchos son los que se preguntan qué son, cómo son, sus beneficios o ventajas, si son fáciles de colocar, de lavar, etc. Todas estas preguntas serán respondidas a continuación.

 

Eligiendo nuestra cortina romana

Para comprender el funcionamiento y los beneficios de las cortinas romanas, debemos ante todo describirlas y remarcar sus atributos; las mismas consisten en un panel de tela de índole lisa, la cual posee como característica su forma de plegarse, verticalmente. De esta manera forma un acordeón, mediante unas varillas colocadas estratégicamente en la cortina; son estas varillas las que permiten mantener la tela de forma tensa, y es así como los pliegues se forman rápidamente. La pregunta recurrente: “¿Cómo se manipulan las cortinas romanas?”, mediante un cordón, esto las hace muy prácticas e indicadas para los diversos ambientes del hogar. Las cortinas romanas, junto con las tipo roller, son perfectas para cubrir la dimensión del ventanal únicamente, es por esto que se las recomienda para ventanas que no llegan al piso y con tienen poco espacio alrededor. Las cortinas convencionales serían solo una molestia ya que tendrían demasiada tela para tan poco espacio; con respecto al tipo de ventana, no importa si poseen vidrios fijos o corredizos, pero sí se aconsejan para ventanas que se abren hacia afuera. Con respecto a la colocación, tampoco es muy engorrosa, se pueden ubicar en techos, paredes y hasta taparrollos.

Elegir una cortina romana no es tarea simple, ya que contamos con una infinidad de modelos y diseños y muchos de ellos pueden combinar perfectamente con nuestra decoración, es allí donde nos preguntamos ¿Cuál elegiremos? Existen algunos tips que pueden facilitarnos esta tarea y responder esta pregunta que tan difícil parece ser. Las cortinas romanas son mucho más agradables a la vista o estéticas si las elegimos en telas lisas, los estampados son muy estruendosos. En caso de optar por alguno, éste debe ser pequeño y no deben quedar interrumpidos por los pliegues de la cortina cuando la misma se encuentre levantada. Los diseños también son muchos, los hay con líneas rectas, con mucho o poco volumen, etc; lo ideal es siempre optar por el modelo más minimalista posible, porque es el que combina perfectamente con casi todas las decoraciones. Por ello, las cortinas romanas se comercializan más en colores claros y crudos y aquí es donde entran a jugar las telas.

Es algo habitual, observar en las tiendas de cortinas romanas, telas como el algodón, la lana, el brocado o, también el jacard; aunque en ocasiones encontramos confecciones más exóticas como el bambú. Es que el bambú por ejemplo, es más acorde a decoraciones rústicas e informales, por ello lo encontramos en el baño o en la cocina. La lana y el jacard, son más vistos en los livings o las salas de estar. Las cortinas romanas nos permiten optar por distintos tipos de filtros de luz, cuanto más se la pliegue mayor luz dejará pasar, esto ya quedará a nuestro criterio. Entre las ventajas más significativas de este modelo decimos que son elegantes y adaptables a cualquier ambiente, pero preferentemente son más notorias en los modernos. Sus sistemas de accionamiento son ágiles y sencillos, y gracias a que permiten diversos niveles de opacidad, las convierten en las más vendidas del rubro, sin mencionar que pueden automatizarse.

Consejos para hacer nuestra propia cortina romana

Hacer una cortina romana no es tarea sencilla pero tampoco imposible, solo debemos seguir algunos consejos. Para comenzar se deben tomar las medidas de la ventana y al ancho final le añadiremos unos diez centímetros, para realizar correctamente el dobladillo. La primera costura a realizar será la del cabezal, y luego se cocerá el velcro detrás; una vez hecho esto, se llevará a cabo la costura de los orillos dobles, para luego dividir la tela en tres secciones, guardando unos 0,25 cms en la parte superior.

Paso siguiente, se cosen las argollas a unos diez centímetros del borde de cada canal; luego se introducirán 4 varillas de metal del ancho de la ventana. Y para finalizar se colocarán los hilos del sistema dentro de las arandelas. De esta forma obtendremos una cortina romana perfecta ya sea para nuestro comedor, living o habitación. Su instalación es también muy sencilla, pero si no estamos seguros de su colocación, podemos optar por los servicios de un profesional. Tanto el service de instalación como el producto en sí, puede conseguirse fácilmente en las tiendas de cortinas; allí encontraremos una amplia variedad de modelos, telas, diseños y precios.

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